Nautica y GPS

Relatos de náutica y aventuras de nuestros amigos navegantes. Relevamientos y derroteos náuticos

 
 
     

Travesía de la Chola San Isidro-San Nicolás


Por: Arnaldo Montaldo

Reseña de viaje 16,17 y 18 de octubre 2008


Tripulación
Daniel Campanelli
Emanuel Campanelli
Daniel Montaldo
Sebastian Montaldo 
Arnaldo Montaldo


Objetivo:
Traer el viejo barco de madera comprado en San Isidro hasta San Nicolás

Datos de la embarcación:

Casco Marca Pezzola Año 1952
Eslora: 8.10 mts.
Manga: 2.55 mts.
Puntal: 1.45 mts.
Motor: INDENOR 6 Cilindros, 90 Hp Con marinización Promomar Del Año 1988
Nombre: Chola
Matricula: Rey 08162

Formación de la tripulación:
Definimos una tripulación especial con 2 capitanes y 3 oficiales.
Traer el barco desde San Isidro era para nosotros todo un desafío teniendo en cuenta que nunca habíamos navegado nada parecido y no conocíamos el río.

Entonces mi hermano Daniel charlando con Walter que es un compañero de trabajo este se ofreció a acompañarnos ya que tiene gran experiencia en el tema.

En función de eso se programó el viaje para un fin de semana pero luego se frustró y al final Walter por otros problemas no pudo participar de la travesía.
A pesar de la falta de Walter decidimos armar igual el viaje y los voluntarios fueron:

Daniel Campanelli (mi cuñado) que por ser uno de los accionistas pudo acceder al grado de 1er capitán y jefe de cocina
Arnaldo Montaldo (yo) que por ser el otro accionista tomé el cargo del 2do capitán y coordinador general de la travesía
Emanuel Campanelli (mi sobrino) que por ser un accionista minoritario le dimos el cargo de 1er oficial y segundo mecánico
Sebastian Montaldo (mi hijo) que por ser hijo de accionista le dimos el cargo de 2do oficial y encargado de asentar los datos en la bitácora de eventos
Daniel Montaldo (mi hermano) tomó el cargo de 3er oficial y jefe de mantenimiento y 1er mecánico


Las horas de timonel se repartieron por igual a todos sin hacer distinciones de jerarquías.

 

Tareas previas
Antes de iniciar la travesía hicimos las siguientes gestiones:

  • Efectuar los trámites para obtener el carnet de timonel de los que fuéramos a navegarlo, en este caso tuve que recurrir a un amigo y hombre de río (Horacio Musso) que nos facilitó su embarcación y conocimientos para poder aprobar el examen.
  • Efectuar los trámites para obtener la transferencia de la matricula
  • Completar los elementos de seguridad
  • Preparar todas las herramientas necesarias para cualquier evento mecánico o eléctrico
  • Comprar los insumos necesarios para el viaje como: Alimentos, bebidas, gas, limpieza, etc.
  • Conseguir cartas náuticas y fotos satelitales del recorrido
  • Conseguir bidones para transportar suficiente combustible para 30 horas de navegación
  • Conseguir alguien que traiga los 2 autos necesarios para ir a San Isidro de vuelta a San Nicolás
  • Conseguir algún experto en navegación por el Río Paraná (tema que no se pudo cumplir)
  • Preparar el equipo de sonido a instalar durante el viaje



Desarrollo.

Primer día
Siendo las 04,20 Hs. del día jueves 16 y después de cargar todo lo necesario para el viaje salimos desde San Nicolás en dos vehículos con rumbo a San Isidro (el programa era salir a las 04 Hs. pero me quedé dormido)

Llegamos alrededor de las 06,30 Hs. pero antes de arribar al puerto cargamos hielo y 80 litros de gasoil.
Al llegar al club atlético San Isidro destapamos a Chola y comenzamos a cargar todo.

Luego arrancamos el motor, soltamos amarras, saludamos a nuestros amigos Claudio López y José Lacarra que nos habían llevado y zarpamos con rumbo a San Nicolás a las 07,30 Hs.

Es importante comentar que al arrancar el motor vimos que el amperímetro no indicaba carga, supusimos que la batería estaba completa.
Salimos al Río de la Plata y a los pocos minutos comenzamos a remontar el río Lujan.

A poco de andar llegamos al río Tigre donde decidimos entrar a completar combustible, esa fue nuestra primer atracada realizada por Daniel Campanelli el cual decidió encarar con la proa el muelle y girar sobre ella para poder retomar el río hacia el Lujan, toda una obra maestra.

Al salir casi hundimos una canoa que quedó apretada entre nosotros y el muelle pero gracias a Dios no hubo que lamentar victimas.

Luego de un tiempo de marcha llegamos al canal gobernador arias y lo  tomamos directo hacia el Paraná de las Palmas.

 


Hasta acá con el motor a 2000 vueltas logramos una velocidad cercana a los 10 Km. por hora.

Después de recorrer tranquilamente el canal arias llegamos al Paraná de las Palmas, ahora la cosa era distinta la velocidad del barco aguas arriba en el canal era algo menor.

Cuando entramos al Paraná sentimos un ruido extraño aparentemente en la línea de eje, creemos que fue la lubricación de la empaquetadura por lo cual le dimos un poco mas de grasa y a partir de allí no se escucho más.


 

 

 

 

 

 

Durante el resto del día la navegación fue de lo mas tranquila, pasamos por Zarate donde sacamos algunas fotos, comimos algo de fiambre y tomamos algunas cervezas.

 


Cuando caía la tarde estábamos llegando a la desembocadura del río Baradero (Km. 140) que era el objetivo del día, no estábamos seguros del calado de ese río por lo que llamamos a la Prefectura de Zarate y nos dijeron que se podía pasar.

Entonces ya siendo de noche (19,30 Hs.) buscamos un lugar para soltar el ancla, lo hicimos apenas entrando en este río muy cerca de un barco bastante grande que estaba amarrado en esa zona y muy iluminado.

Fondeamos muy cerca de la costa y un cabo a un arbolito desde la popa.
A partir de ese momento el cocinero Campanelli comenzó a hacer unos bifes a la criolla y el resto de la tripulación se aprestó a preparar el equipo de pesca.

Ya con lo bifes listos nos sentamos todos a comer, estaban muy buenos pero el tema fue que el cocinero contó mal y dijo que había dos bifes para cada uno pero la cuestión fue que los mas lentos comieron solo uno y después le dieron al pan con la salsita, igual estuvo bueno.


 

Luego los mayores nos acostamos a dormir mientras Emanuel y Sebastian se quedaron pescando desde la cubierta del barco, el ruido que hacían molestaba bastante aunque algunos durmieron igual y el ronquido hacia que tiemblen las cacerolas del barco.

Por supuesto que los mayores accionistas tomamos las cuchetas del barco y los demás se acomodaron como pudieron.

Siendo las 0,30 Hs. y sin poder dormir por los ruidos y movimientos lo despierto a Campanelli porque el barco golpeaba mucho con la barranca, le digo que tenemos que moverlo para evitar romper el timón o la hélice y allí empezó nuestro primer contratiempo.

Para mover el barco teníamos que arrancar el motor pero allí confirmamos nuestro temor, no teníamos suficiente batería para arrancar.

Entonces siendo ya la 01,30 Hs. estábamos varados en el medio del río sin poder salir, solo pudimos recoger un poco de cadena del ancla para poder corrernos de la costa, eso si bien ayudó a no golpear también nos dejó aislados de tierra.

Mientras recogíamos ancla esta se soltó y nos movimos unos metros río abajo, suerte que se volvió a agarrar y no nos volvimos a San Isidro con la correntada. A partir de allí comenzamos a echar mano a los medios de comunicación y auxilio que nos habían dicho que usáramos en casos como este.

Gran sorpresa tuvimos cuando nos dimos cuenta que ni la radio, ni el 106 ni el Nextel andaba, estábamos en una zona muerta. Los teléfonos celulares por momentos andaban y por momentos no.

En un momento que un celular tomó señal contestó la Prefectura de San Nicolás y dijo que llamaría a la de Zarate pero eso nunca sucedió.

Después de muchas ideas e intentos fallidos la llamé a Graciela (mi esposa) y le pedí que buscara números de teléfonos de náuticas de Baradero o Zarate.

Mientras esperábamos las comunicaciones revisamos el alternador y regulador, además verificamos el nivel de aceite del motor y le agregamos un litro.

Llegamos a llamar al que nos vendió el barco, e incluso llamamos a Avetta de la Prefectura de San Nicolás para ver si podía hacer algo o me ubicaba a alguien de Zarate o Baradero.

Todo esto nos llevó la noche sin dormir y con mucho frío que filtraba entre los cobertores de plástico de la Chola.

 

Con los números que me pasó Graciela comencé a llamar primero a Baradero y después a Zarate, ninguno tenía una embarcación para mandarnos.

Lo bueno fue que desde el náutico de Zarate me pasaron un número de teléfono fijo de la Prefectura de esa ciudad y fue allí donde encontramos por primera vez a una persona de guardia que nos ofreció ayuda con un guardacostas, se trataba del Ayudante ppl. Rupani, un tipo espectacular que enseguida hizo preparar una embarcación con cables para hacer arrancar nuestro motor.

Pero mientras salía desde Zarate este guardacostas se despertó la tripulación del barco de al lado y después de los saludos (a gritos) entre barco y barco les comenté de nuestro problema y me dijeron que tenían baterías de sobra y nos preguntaron por qué no los llamamos antes. El tema fue que llamamos pero en la noche nadie escuchó le contestamos.

Se trataba del barco llamado “El Boyerito” y es el que hace mantenimiento a las boyas del canal.

Teníamos el problema que estábamos a varios metros del otro barco y aguas arriba, si soltábamos el ancla nos llevaba la correntada  pero ellos nos dijeron que soltáramos despacio y nos tiraban un cabo para sujetarnos.

Así hicimos pero el cabo no llegaba y tuvieron que desamarrar y buscarnos en el medio del río.

Nos amarramos al barco grande y nos alcanzaron una batería, la conectamos y la Chola arrancó de una, después le quisimos devolver la batería pero nos dijeron que si éramos de San Nicolás no tenían problemas en que le dejemos la batería en la Prefectura que ellos la pasaban a buscar.

Ya con el motor en marcha le avisé a la Prefectura de Zarate para que cancelen el salvataje y le di las gracias por todo.

 

 

Segundo día
Después de todo esto iniciamos nuestro segundo día de navegación a las 8.00 Hs. Era un día muy lindo y soleado aunque a la mañana bastante fresco.

Comenzamos a remontar el río Baradero pasando por lindos lugares y siempre con cuidado por el calado, en un momento y mientras timoneaba Emanuel casi nos chocamos unas piedras que seguro hubiesen cambiado esta historia.

A poco de salir nos abocamos a buscar la falla del alternador con el motor en marcha ya que durante la larga noche destapamos tanto el alternador como el regulador sin encontrar nada.


 

 

 

En este caso destapamos el tablero de comandos y encontramos el cable del amperímetro desconectado, lo conectamos y el alternador comenzó a cargar normalmente y normalizó la batería.

Al medio día nuestro cocinero hizo unos ricos panchos y terminamos el fiambre, le dimos a la cerveza y el vino.

Pasamos por Baradero y seguimos hacia San Pedro donde llegamos pasado el medio día donde retomamos el canal principal del  Paraná.

Después de recorrer varios curvas y remansos llegamos a una zona mas calma cerca de la vuelta de obligado, lo pasamos y a poco de llegar a Ramallo y en una linda barranca atracamos para pasar nuestra segunda noche.

 

 

 

Esta noche se presentaba algo mejor ya que pudimos amarrar el barco a dos árboles y colocamos bidones vacíos para que no golpee con la costa.

 

 





 

 

Ya amarrados según la costumbre el cocinero Campanelli se abocó a elaborar un rico guiso de arroz con los bifes que había guardado de la noche anterior y salchichas que también quedaban del medio día.

El resto del personal nos dedicamos a pescar aunque como en todo el viaje la pesca no fue muy buena, yo gasté alrededor de 2 salchichas como carnada y no saqué nada.

Ya con el guiso listo nos sentamos a comer y tomar algunos vinitos, ya sin cerveza porque se había terminado.

Después de la cena y viendo que la pesca no era buena utilizamos de baño la arboleda de la isla y nos acomodamos todos para dormir.

En este punto creo importante mencionar un tema que lo involucra a Emanuel.

Resulta que esta persona tenía necesidad se utilizar el baño y lo quería hacer esa noche con el barco parado y nosotros adentro, por supuesto que fue decisión unánime mandarlo a la isla pero fue allí donde nos enteramos que el señor temía a supuestos animales salvajes o no que podrían estar sueltos en ella.

Dada esta situación se tuvo que aguantar hasta el otro día donde realmente utilizó el baño durante la navegación, casi saltamos al río en busca de aire libre de contaminación.

Pero esa noche si bien se presentaba muy tranquila no lo fue tanto, alrededor de las 01,30 Hs. Campanelli nos despierta a todos (yo estaba como muerto) porque cada vez que pasaba un barco por el canal la chola se azotaba contra la barranca y corría riesgos el casco.

Pusimos en marcha el motor, desamarramos de los árboles y corrimos unos 15 metros donde tiramos el ancla, además pusimos un cabo también desde proa a un árbol y nos acostamos nuevamente.

A las 05 Hs. nos levantamos y como primer actividad de mantenimiento revisamos el aceite del motor donde vimos que le faltaba bastante, solo nos quedaba un litro de reserva con eso solo llegamos a la puntita de la varilla.

De todos modos le pusimos ese aceite y arrancamos hacia San Nicolás en el último tramo del recorrido.

 

 

Tercer día
Este día zarpamos a las 06 Hs como los días anteriores se presentaba soleado y aunque fresco a la mañana se pronosticaba un hermoso clima.

Pasamos por Ramallo, por la planta de Bunge y como en todos lados también en el río está el limpia vidrios que pide monedas, en este caso como no hay semáforos aparecen colgados de las boyas del canal.

 

 





 


Cuando llevábamos unas 4 horas de navegación aparece una señal de alarma sonora de baja presión de aceite, estábamos justo en el medio del canal entre Ramallo y san Nicolás, fue allí mismo que paramos el motor y largamos el ancla.

A partir de ese momento nos comunicamos con el Club Moto Náutico de San Nicolás para pedir que nos envíen aceite pero como en todos los clubes no tienen embarcación propia.

Empezaron a llamar a Carlitos Suárez el cual estaba a la altura de Villa Constitución por lo cual no podía venir, entonces este mismo Suárez lo llamó a Vercelli y así comenzó el salvataje.

Después de unas 3 horas de espera aparece el Horacio comandado por Reynaldo Vercelli trayendo cuatro litros de aceite.

Le pusimos el aceite y vimos que en la sentina había mucho derrame y lo comprobamos cuando arrancamos y encontramos que una junta del intercambiador dejaba salir un chorrito en forma permanente.

Decidimos colocar una bandeja improvisada debajo de la perdida y seguir viaje, ya quedaban muy pocos kilómetros.

Vercelli nos recomendó que tomáramos por el Tonelero para luego pasar por Siderar y encaminarnos al centro de San Nicolás.

Pudimos ver el avance de las obras del nuevo puerto de barcazas de Siderar y al pasar por el puerto saludamos a los muchachos de la guardia de mantenimiento que estaban esperando el paso de la Chola.

 





 

Llegada:
Y al fin después de 28,5 Hs. de navegación y 55 Hs. totales desde la partida desde San Isidro llegamos a la caleta del Club Motonáutico de San Nicolás.
Vimos con mucha alegría al resto de la familia: Paula, Gabriel, Edith, Lidia, Stella, Viki, Graciela  y  María Sol que nos estaban esperando.
Para el recibimiento nos prepararon este cartel

 

 

 

Al llegar al club nos dieron lugar sobre el viejo muelle de madera donde amarramos a la Chola.
Después de saludar a la familia comenzamos a bajar las cosas y por ultimo la tapamos con su vieja lona verde.

 

 





 

Resumen:
Navegamos 28,5 Hs. para recorrer 255 Km.
1er día= 12 Hs. recorrimos 115 Km.
2do día= 10 Hs. recorrimos 95 Km.
3er día= 6,5 Hs. recorrimos 45 Km.
Tardamos en total 55 Hs.
Gastamos 120 litros de gas oil lo que nos da alrededor de 4,3 Lts. la hora de consumo
Según nuestro programa perdimos 5 Hs. por fallas electromecánicas
Teniendo en cuenta que ninguno de nosotros tenía experiencia en este tipo de actividad creo que vivimos una de nuestras mayores aventuras que seguramente siempre recordaremos

 Como conclusión final pudimos decir que “El objetivo estaba cumplido”

Agradecimientos:
A Nuestras esposas y resto de familia que en todo momento nos alentaron en el proyecto
A mi compañero y amigo Horacio que nos facilitó su embarcación y nos dio clases de náutica
A Nuestros amigos Claudio y José que nos llevaron a San Isidro
A la Prefectura de Zarate que nos dieron información e intentaron ayudarnos para arrancar el motor
Al barco “El Boyerito” y toda su tripulación que nos prestó una batería e instruyó para salir de donde estábamos
Al club Moto Náutico de San Nicolás que nos ayudó con el aceite del motor.
A la Chola que a pesar de los pequeños problemas se portó de lo mejor y nos trajo sanos y salvos a todos

Hasta la próxima aventura!!!

Arnaldo Montaldo


Arnaldo Montaldo

 

 


 

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